
Vamos a comenzar un viaje multidimensional.
Para ello cerramos nuestros ojos y comenzamos una respiración lenta, profunda y abdominal.
Sabemos que para realizar este viaje vamos a necesitar 3 herramientas fundamentales.
Estas 3 herramientas son nuestra atención, intensión e imaginación creadora. recordamos que es el vórtice: es el toroide en su movimiento de giro.
Vamos a meditar en nuestra estructura toroidal, sintonizados con el flujo constante y continuo de su energía.
Vamos ahora a nuestra atención:
Nuestra presencia, y disposición a estar en el presente.
Nuestra atención que va determinar el canal y la vía de información que abrimos, al estar plenamente sumergidos en lo profundo de nuestra consciencia.
Agradecemos a nuestra atención su fuerza, foco y la concentración que nos permite experimentar.
Ahora desde nuestro centro encendemos la magia de nuestra intención más pura alineada y en coherencia con nuestro corazón. nuestra intención mueve las circunstancias que nos rodea a nuestro favor, siempre para el mayor bien de todos los involucrados.
Vamos ahora activando también el poder de nuestra imaginación creadora.
Nuestra imaginación creadora nos aporta una especial capacidad de diseñar y proyectar exactamente aquello que necesitamos.
Vamos a viajar entonces a nuestro bio campo toroidal que por su movimiento de giro en nuestro viaje e convierte en nuestra nave personal para emprender el viaje.
Para este viaje multi dimensión desde el foco consciente de nuestra imaginación,
Conectamos entonces con la estructura geométrica de nuestro toroide electromagnético y todo su campo de información que nos pertenece.
Que se compone por 12 chakras, 12 cuerpos y contiene las 12 hebras del adn multidimensional que somos.
Sentimos la energía electromagnética que atraviesa nuestros 12 cuerpos 12 chacras y todos nuestros sistemas de circulación toroidal.
Activamos con nuestra intención los chacras, los cuerpos, los meridianos, los vasos maravillosos, los nadis, las líneas re conectivas y nuestro canal central de luz.
Hasta conectar con nuestro cuerpo completo de síntesis energética, que unifica y modula todo lo que somos en nuestro ser: nuestro bio campo toroidal.
Conectamos ahora conscientemente, con el movimiento que nos sincroniza con el adentro y el afuera somos. somos un toroide que gira= un vórtice en su movimiento circular.
Sentimos esta energía del vórtice en forma de dona, que está constantemente empujando hacia dentro y se proyecta hacia afuera… en un movimiento continuo y sin fin.
Este movimiento es el que va a generar y regular nuestra propia respiración. comenzamos ahora a realizar la respiración toroidal:
Nuestra respiración toroidal: inhalamos sintiendo la conexión con mi chacra corona y perineo, a la vez, y así todo se centra y unifica en mi corazón.
Al exhalar se expande la energía a través de todo mi toroide, para volver a entrar por la corona y perineo, para volver al centro de mi ser, en el corazón.
Conectar con nuestro vórtice es: conectar con esta esfera de energía auto organizada y auto sostenible: el diseño perfecto de la creación que somos.
Ahora enfocamos nuestra atención y sentimos a nuestro eje de luz, o canal central, o tubo toroidal:
Este canal de luz es el tubo de luz, que estable nuestra conexión cielo – tierra”.
es el canal central y principal de nuestro toroide vorticial.
Seguimos su recorrido desde la parte central del eje cerebroespinal en el cuerpo astral.
Hasta su recorrido por todos nuestros chacras.
Es nuestro puente de conexión del cielo y la tierra.
A partir de ahora vamos a vivir desde este canal central de la energía.
Para sentir esta gran vía directa que tenemos de conexión con la fuente creadora.
conectamos con este canal.
Sentimos como conectar con este canal nos permite entrar literalmente en eje, y centra miento de nuestras energías.
Nos permite también sintonizar con el equilibrio en todos los aspectos de nuestra vida.
es nuestra conexión con nuestra profunda paz y armonía interior.
Este canal de luz blanca nos envuelve y activa cada uno de los 12 rayos arcoíris de 12 frecuencias.
Sentimos el espectro completo de luz metatrónica de los 12 rayos arcoíris y la luz blanca que nos envuelve.
Sentimos también el movimiento de las espirales áureas, formando el movimiento mismo del giro del vórtice toroidal.
Nos sentimos parte del todo al que pertenecemos: el universo
Establecemos ahora un entrelazamiento cuántico con la matriz universal
comenzamos un viaje de comunicación íntimo entre esta matriz y nuestra consciencia vorticial.
Sentimos como esta íntima comunicación es la verdadera resonancia con el universo.
Observamos con asombro como el universo es también un vórtice toroidal que gira en espiral por el tiempo-espacio del cosmos.
Somos como una rosquilla girando constantemente, como un giroscopio.
Nos podemos sentir en una constante explosión e implosión, en constante expansión y contracción.
Porque ya somos uno con el universo.
Percibimos las dimensiones del cosmos, podemos distinguirlas por su tamaños enormes y diminutas, podemos escuchar todos los ritmos del universo, veloces y lentos.
Sentimos a través de nuestro plexo solar como nos conectamos con la fuente de esta matriz universal, que nos comparte y nos brinda su energía, eterna e infinita. Podemos recurrir a esta fuente cada vez que lo deseemos.
Observamos con asombro y maravilla como nuestro propio diseño es de todo lo que existe:
Pues todo lo que observamos en el universo es exactamente igual, todo tiene la misma forma, y se mueve de la misma manera.
Somos todos toroides en movimiento, vórtices de energía que se contraen y se expanden, de manera constante y eterna.
Somos todos naves vorticiales que navegamos en un viaje infinito por el espacio cósmico.
Sentimos cada molécula subatómica, cada partícula, cada protón, cada quantum de consciencia, cada ser vivo, cada ser humano, cada planeta, cada estrella, cada sistema solar y galaxias infinitas…
Vemos como todo está sostenido en el mismo patrón toroidal.
Todos somos lo mismo, un campo que gira y viaja por el espacio- tiempo del cosmos, en un maravillo viaje infinito y eterno.
